lunes, 2 de septiembre de 2013

El Viejo Reloj

Tic Tac, así sonaba el viejo reloj al otro extremo de la habitación.

Tic Tac, ese sonido irritante que señalaba otro segundo, otro minuto… simplemente señalaba un concepto tan abstracto que él no lo podría explicar con palabras. Y de nuevo Tic Tac, ya el retumbante sonido se hacia mas tenue, pero igual de molesto, igual de repetitivo. ¿Aquel reloj no se cansaría jamás? Tan solo sabia repetir un par de sonidos y cada tanto dejar escapar un terrible Ding Dong, como si a alguien le importase que otra hora haya pasado.

La cabeza de aquel pobre hombre estallaría, Tic Tac Tic Tac Tic Tac.


¡Basta!, ya era suficiente, ya era hora de que aquel  irritante, mugriento, repetitivo, molesto y viejo reloj dejara de funcionar para siempre. Un solo golpe bastaría para que se destruyera en pedazos. Tic Tac, de nuevo lo hizo, ya era suficiente. Tic Tac, cada paso acercaba a su destrucción. Tic Tac, él llevo por los aires su puño y…. 

Toc toc toc, esta  vez era la puerta, tanto tiempo de espera había valido la pena…. Era Ella.

FIN

Esteban!

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