Tic Tac, ese sonido irritante que señalaba otro segundo, otro minuto…
simplemente señalaba un concepto tan abstracto que él no lo podría explicar con
palabras. Y de nuevo Tic Tac, ya el retumbante sonido se hacia mas tenue, pero
igual de molesto, igual de repetitivo. ¿Aquel reloj no se cansaría jamás? Tan solo
sabia repetir un par de sonidos y cada tanto dejar escapar un terrible Ding
Dong, como si a alguien le importase que otra hora haya pasado.
La cabeza de aquel pobre hombre estallaría, Tic Tac Tic Tac
Tic Tac.
Toc toc toc, esta vez era la puerta,
tanto tiempo de espera había valido la pena…. Era Ella.
FIN
Esteban!
FIN
Esteban!

No hay comentarios:
Publicar un comentario