Hace muy poco un pequeño niño estaba sentado en la sala de
su casa, allí escuchaba atentamente a su abuelo que con su gruesa pero gentil
vos le contaba la fábula de " la hormiga y la cigarra". Aquel niño
prestaba tanta atención que nada en ese momento, ni siquiera el más delicioso
de los chocolates podría pararlo de allí.
-abuelo, ¿es eso verdad?
-cada palabra hijo...
Al escuchar esto, aquel niño no pudo contener su alegría y
corrió hacia el jardín gritado y cantando. Quería ver como la hormiga y la
cigarra hablaban entre ellas.
Rápidamente el encontró una fila de hormigas con hojas sobre
ellas, todas marchaban en total silencio y sincronía hacia el hormiguero. Con
mucho cuidado de acerco, poso su cuerpo contra el césped y comenzó a mirarlas
fijamente.
-pero que pequeñas son, iré por una lupa, así veré todo
mucho mejor.
Así El Niño corrió por su lupa, para minutos más tarde estar de nuevo allí
tirado, siguiendo una hormiga solitaria que marchaba lejos del hormiguero. Allí
al frente podía verse una cigarra en la hoja de un largo césped, esta brincaba
de aquí para allá. La hormiga continúo con su camino, hasta toparse con la
cigarra, allí se quedaron inmóviles un par de segundos; para que luego cada uno
retomara su camino.
Luego de un par de minutos observando con su nueva lupa,
aquel niño no quiso descansar solo con poder mirarlas. De nuevo corrió dentro de
su casa, pero esta vez tenia algo nuevo, era el aparato con el que su abuelo
escuchaba.
-Seguro esta vez si escucho lo que dicen cada vez que se
encuentran
De nuevo el niño quedo mirando con curiosidad estos pequeños
insectos, saltaban, se movían, caminaban, no hacían casi ningún sonido. Paso la
tarde así, cada vez encontraba una dificultad, quería olerlos, tenerlos mas
cerca, verlos mejor, oírlos mucho mas fuerte, incluso pensaba que tenían un
idioma diferente y por esto no los entendía (su solución fue tomar un libro
amarillo, con el que su hermano decía traducir de un idioma al español).
Al terminar la tarde aquel niño tenia mas apariencia de
estar disfrazado que de un investigador de fabulas. Tenía varias lupas pegadas
una con otra, varios aparatos para escuchar, el libro amarillo pegado a su
mano, ramas y hojas por todo el cuerpo para camuflarse, etc… sus ánimos disminuían con cada objeto, hasta
que las sombras de la cerca comenzaban a tapar su visión. Ahora necesitaba una lámpara,
aquel niño se paro, miro hacia su casa y dio un par de pasos esta vez lentos,
no corría ya.
-Esa fabula es mentira.
El niño estaba muy decepcionado, camino lento hacia su casa
meditando ahora por que su abuelo le había mentido.
-¡Casi que no se marcha aquel humano! – Dijo la hormiga
siguiendo al niño con la mirada
-¡Era aterrador!, ¡para que tenia todos esos aparatos encima!-
La cigarra contesto bastante malhumorada
-Mañana nos veremos de nuevo, iré a trabajar con mi colonia
-Tomate la vida mas tranquila hormiga –dijo la cigarra
mientras saltaba descuidadamente.
FIN

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